Novena a Nuestra Señora de la Dulce Espera, Día 7

Oraciones para todos los días

Señal de la cruz: En el nombre de Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Para arrepentirse de los pecados: “Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia, Ni retires de mí tu Santo Espíritu” (Salmo 51,3.12)

Jaculatoria: “Nuestra Señora de la Dulce Espera, Ruega por nosotros”

Día 7: Tu hijo también tiene una misión
“Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: ‘Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte’. Jesús le respondió: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’. Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12,46-50)

Reflexión: María es la primera entre aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Por eso aquella bendición pronunciada por Jesús se refiere en primer lugar a ella. María se convierte, en cierto sentido, en la primera “discípula” de su Hijo y, por medio de su fe, descubre una nueva maternidad según el Espíritu.

Oración: Madre nuestra, Señora de la Dulce Espera, tú nos enseñas que hallamos nuestra plenitud en la vida haciendo lo que Dios nos pide, construyendo el amor cada día y sirviendo al Señor. Que podamos testimoniar el significado del amor auténtico diciendo sí a la voluntad de Dios y sirviendo a Jesús en nuestros hermanos. Acuérdate de las familias que abrieron su corazón a la adopción; ayúdalas en la alegría de su generosidad: Que puedan gustar los hermosos nombres de papá y mamá. Que, teniéndote a vos como modelo incomparable de acogida y cuidado de la vida, puedan dar gracias por la bendición recibida.

A cada intención respondemos: “Por María, nuestra Madre, te lo pedimos, Señor.”

– Por todos los matrimonios que expresan su amor y su generosidad a través de la adopción.
– Por los chicos que no tienen un hogar.
– Por la intención particular con que rezamos esta Novena.

Rezar el Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Bendice, Señor, a todas las familias que desean el don de un hijo. Amén.

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