Novena a María Auxiliadora, Día 9

Noveno Día

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACION PREPARATORIA

¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

 

ORACIÓN PARA PEDIR EL TRIUNFO DE LA SANTA IGLESIA

¡Oh Virgen incomparable!, que por la asombrosa victoria de Lepanto, resplandeciste con el nuevo título de Auxiliadora… Oh Madre benigna, poderoso auxilio de los cristianos, concédeme la gracia que te pido… y vuelve a tus antiguas victorias en estos tiempos de osada impiedad. Guarda piadosamente al Vicario de Jesucristo en la tierra, santifica a los Eclesiásticos y a los Religiosos, y apresura la hora de la misericordia para todos y del triunfo de la Iglesia Católica, a fin de que todo el mundo te aclame a Ti, su Madre y su Reina, y a tu Jesús, su Rey y Salvador. Amén.

 

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! ¡Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Ti que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Ti se eleva mi grito: ¡A Ti clamamos!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: ¡A Ti suspiramos!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, ¡hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh Clemente! ¡Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡Oh Piadosa! ¡Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh Dulce Virgen María! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡Muéstrate que eres Madre! Yo me abandono y entrego a Ti como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

María, Auxilio de los Cristianos

Ruega por nosotros

 

En el nombre del Padre…

 

Novena a María Auxiliadora, Día 8

Octavo Día

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACION PREPARATORIA

¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

¡Oh María Auxiliadora!, celestial Aurora que nos has anunciado a Jesús, Sol de Justicia, concédeme la gracia que te pido… y enséñame las íntimas y suaves finezas de la devoción al Sacratísimo Corazón de Tu Divino Hijo, devoción que eleva en seguida las almas a la más alta perfección, que es el mejor modo de consolar a Aquél que ha amado a los hombres y que es de ellos tan poco amado. Sí, Madre mía, enséñame a conocerle, a amarle y a nunca más ofenderle. Alcánzame su amor, y no me queda otra cosa que desear. Eternamente te agradeceré este favor. Amén.

 

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! ¡Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Ti que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Ti se eleva mi grito: ¡A Ti clamamos!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: ¡A Ti suspiramos!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, ¡hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh Clemente! ¡Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡Oh Piadosa! ¡Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh Dulce Virgen María! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡Muéstrate que eres Madre! Yo me abandono y entrego a Ti como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

María, Auxilio de los Cristianos

Ruega por nosotros

 

En el nombre del Padre…

 

Novena a María Auxiliadora, Día 7

Séptimo Día

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACION PREPARATORIA

¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA DEVOCIÓN A JESÚS SACRAMENTADO

¡Oh tiernísima Madre y Auxiliadora mía!, concededme la gracia que te pido… A pesar de que me veo lleno de pecados y miserias, al pensar en Jesús Sacramentado, siento en el alma un fuerte deseo del bien para agradarle; pero yo quisiera que este sentimiento no fuera homenaje de un instante solamente. Tú pues, Madre clementísima, que después de la Ascensión de Jesús encontraste en la Sagrada Eucaristía tu única delicia sobre la tierra, dame una fe viva, y enciéndeme en ardentísimo amor hacia este Divino Tesoro, para que lo tenga siempre en la mente y en el corazón, hasta el día que lo vea manifiesto en el Cielo. Amén.

 

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! ¡Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Ti que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Ti se eleva mi grito: ¡A Ti clamamos!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: ¡A Ti suspiramos!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, ¡hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh Clemente! ¡Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡Oh Piadosa! ¡Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh Dulce Virgen María! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡Muéstrate que eres Madre! Yo me abandono y entrego a Ti como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

María, Auxilio de los Cristianos

Ruega por nosotros

 

En el nombre del Padre…

 

Novena a María Auxiliadora, Día 6

Sexto Día

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACION PREPARATORIA

¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA CIENCIA DIVINA

¡Oh Virgen Auxiliadora, Madre de la verdadera Sabiduría, Esposa del Espíritu Santo!, Tú que eres esplendísimo faro de luz eterna, concédeme la gracia que te imploro…, y envía a mi alma un rayo de luz celestial. Sí; yo te pido, ¡oh Madre!, aquella ciencia divina que edifica, y que es compañera de la caridad y maestra de la humildad; aquella ciencia que hará que me conozca a fondo a mí mismo y que me eleva al amor de Dios; aquella ciencia que despierta la contrición en mi corazón y me excita a detestar mis culpas pasadas y presentes. ¡Oh María Auxiliadora!, obtenme este don del Espíritu Santo, para que se perfeccione en mí la fe y yo camine seguro por la senda del Paraíso. Amén.

 

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! ¡Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Ti que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Ti se eleva mi grito: ¡A Ti clamamos!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: ¡A Ti suspiramos!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, ¡hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh Clemente! ¡Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡Oh Piadosa! ¡Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh Dulce Virgen María! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡Muéstrate que eres Madre! Yo me abandono y entrego a Ti como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

María, Auxilio de los Cristianos

Ruega por nosotros

 

En el nombre del Padre…

 

Novena a María Auxiliadora, Día 5

Quinto Día

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACION PREPARATORIA

¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA CARIDAD

¡Oh María Auxiliadora, gloriosa Madre de Dios! Por aquella unión que tu alma santísima tuvo con el Señor desde el primer instante de tu Inmaculada Concepción, ¡ah!, concédeme la gracia que te pido… y haz que yo empiece, a lo menos desde este instante, a amar de veras a Jesús con amor generoso, puro y constante. Y por aquel solemne mandato que Jesús nos dio de amarnos alcánzame una sincera caridad para con mi prójimo tanto que me interese prácticamente por su bien y sea fácil en perdonarle, excusarle y también de prevenirle en sus necesidades del alma y del cuerpo, para hacerme siempre más digno de Ti, Auxiliadora de los cristianos. Amén.

 

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! ¡Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Ti que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Ti se eleva mi grito: ¡A Ti clamamos!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: ¡A Ti suspiramos!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, ¡hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh Clemente! ¡Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡Oh Piadosa! ¡Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh Dulce Virgen María! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡Muéstrate que eres Madre! Yo me abandono y entrego a Ti como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

María, Auxilio de los Cristianos

Ruega por nosotros

 

En el nombre del Padre…