Novena a Nuestra Señora de la Dulce Espera, Día 3

Oraciones para todos los días

Señal de la cruz: En el nombre de Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Para arrepentirse de los pecados: “Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia, Ni retires de mí tu Santo Espíritu” (Salmo 51,3.12)

Jaculatoria: “Nuestra Señora de la Dulce Espera, Ruega por nosotros”

Día 3: Dios hace maravillas con nuestra vida
“María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es Santo! (Lc. 1,46-50)

Reflexión: Cuando Isabel saludó a la joven pariente que llegaba de Nazaret, María respondió con el Magnificat. Este canto de alabanza fue la respuesta de todo su ser a Dios, expresada de forma poética, pero sencilla. Sus palabras están inspiradas en muchos textos sagrados del pueblo de Israel y reflejan el gozo de su espíritu, la felicidad que le provoca ser consciente de que en ella se realiza la promesa hecha “en favor de Abraham y su descendencia por siempre.”

Oración: María, madre de Jesús, enséñanos a rezar con fe, con apertura de corazón y sencillez, no sólo por nuestras necesidades sino también por las de todos aquellos que sufren y necesitan de nosotros y de nuestra palabra de esperanza. Que de nuestra boca, como de la tuya, broten palabras de alabanza hacia el Creador y Dador de vida. Dios Padre Nuestro, rico en amor y misericordia, que este tiempo de espera se transforme en una oportunidad de crecer en nuestra fe y en nuestra entrega a los demás. Que podamos encontrar momentos de alegría y felicidad y los compartamos con quienes nos rodean.

A cada intención respondemos: “Por María, nuestra madre, te lo pedimos Señor.”

– Por todos los bebés que crecen y se preparan para nacer.
– Por todos los chicos abandonados.
– Por las mamás adolescentes.
– Por la intención con que rezamos esta Novena.

Rezar el Padrenuestro, Ave María y Gloria.

María, que en la Dulce Espera del Señor nos mostraste un camino de Esperanza, bendice nuestra vida. Amén.

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