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Novena a San Expedito

Novena a San Expedito

Oraciones para cada día de la novena, la puedes hacer tantas veces desees, de manera especial los días previos a la festividad (10 al 18 de abril)

  1. Hacer la señal de la cruz
  2. Rezar un acto de contrición
  3. Hacer la oración para todos los días
  4. Pedir en silencio la gracia que se desea alcanzar
  5. Leemos la meditación para cada día
  6. Rezar un Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria
  7. Hacemos nuevamente la señal de la cruz.

Oración para todos los días

¡Glorioso San Expedito!, Grandes han sido los méritos de tu inquebrantable fe, vuelca en nosotros tus virtudes y haz que a imitación tuya prefiramos las delicias celestiales sobre las tentaciones del mundo.

Sed nuestra guía y ayúdanos a transitar con esperanza nuestra vida terrenal. Te pedimos fervorosamente alivio para los que sufren y tu intercesión ante Jesús, nuestro Salvador, para que abra las puertas del cielo a las almas que aguardan en el purgatorio. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

Primer día: Juventud

San Expedito, conserva en mí un corazón joven, motivado por las cosas nuevas que surgen en mi vida diaria. Hoy que recurro a ti con la esperanza de que me ayudes en esta situación que debo resolver urgentemente. Te pido que irradies mi corazón de optimismo, para que pueda descubrir cada día aquellos momentos que son únicos e irrepetibles, como señales de Nuestro Señor.

Bríndame esa capacidad para descubrir nuevas alternativas, donde hoy solo veo confusión y cansancio. Escucha mi llamado y atiende mi pedido, porque te necesito. Lleva mis oraciones al Señor para que Él haga en mí su voluntad.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Segundo día: Coraje

San Expedito, inunda mi corazón de coraje para afrontar con valentía estos tiempos que hoy me asustan. Guía mis pasos valiente soldado de Cristo. Desarrolla en mí la virtud de la cual tú eres portador y hazme fuerte en alma y espíritu para poder seguir adelante en estos días en que temo. Tú que fuiste un hombre valiente, enséñame a convivir con mis miedos y mis dolores diarios, para que así pueda salir adelante y triunfal ante la adversidad.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Tercer día: Disponibilidad

San Expedito, Tú que siempre estás disponible para ayudar en las causas justas y de urgente solución, acude a mis oraciones y bríndame tu ayuda hoy que recurro a ti en busca de consuelo y de soluciones. Muéstrame cuál es el camino que debo seguir para que pueda solucionar los problemas que hoy me surgen. Guía a cada uno de mis pasos y ábreme el camino ante todas las tempestades. Porque confío en que sólo tú puedes ayudarme. Ven en mi auxilio y muéstrame un rayo de sol que ilumine mi alma.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Cuarto día: Justicia

San Expedito, Tú que tienes un corazón justo, haz que se haga justicia ante las injusticias diarias que hoy me rodean, muéstrame que es posible la oportunidad de cambiar las situaciones que hoy me perturban. Guía cada una de mis palabras para poder ser claro ante las adversidades, porque sé que si mi mente está clara será más fácil tomar la decisión correcta ante tanta confusión.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Quinto día: Humildad

San Expedito bríndame un corazón humilde como el tuyo porque necesito aprender a ser humilde de corazón. Transforma mi soberbia en humildad que se exprese en mis actos diarios. Hoy me acerco humildemente a ti para pedirte que me ayudes ante las cosas que no puedo cambiar, para que de alguna manera se modifiquen y se exterioricen en mí. Confío en que tú me enseñarás como hacerlo.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Sexto día: Renuncia

San Expedito, ayúdame a renunciar a todas aquellas cosas que me hagan mal, tú sabes cuales son. Así que las deposito en tus manos para que me muestres cuál es el camino de la renuncia. Muéstrame como hacerlo, guía mis actos, todo te lo entrego a fin de que tú me guíes en estos momentos. Vos que has sido sabio por haber dejado todo y entregarte solícitamente a Dios, aun sabiendo cual era tu destino, bríndame aquella fortaleza de corazón para la renuncia, que en ti confío mis pasos y mis decisiones.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Séptimo día: Fe

San Expedito acrecienta cada día más mi fe. Haz que ella crezca más día tras día, escucha mis palabras hoy que llego a ti con esperanza. Muéstrame cuál es el camino que me conduce a Dios. Tú que has creído acrecienta mi fe cada día, como fiel representante de Cristo Nuestro Salvador. Devélame cuál es mi misión en el mundo para que yo pueda llevarla a cabo con fe y alegría.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Octavo día: Esperanza

San Expedito, siembra en mi la semilla de la caridad de compartir con otros la dicha de encontrarte. Que la caridad sea para mí un regalo de Dios que siembra la fe en otros corazones. Confío plenamente en que podrás ayudarme ante las adversidades y guiarás mis pasos para que pueda ejercer la caridad entre mis hermanos.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Noveno día: Caridad

San Expedito, siembra en mi la semilla de la caridad de compartir con otros la dicha de encontrarte. Que la caridad sea para mí un regalo de Dios que siembra la fe en otros corazones. Confío plenamente en que podrás ayudarme ante las adversidades y guiarás mis pasos para que pueda ejercer la caridad entre mis hermanos.

San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

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Novena a Santa Teresita del Niño Jesús

SANTA TERESITA DE LISIEUX

Nació en Alençon, Francia, el 2 de enero de 1873. Novena hija de Luis Martin y Celia Guérin. Su madre falleció cuando Teresita tenía 4 años. Luego de eso, la familia se trasladó a Lisieux.

Su infancia tuvo innumerables crisis y situaciones difíciles. Fue marginada por sus compañeras del colegio, y al irse su hermana Paulina al Carmelo, se sentía cada vez más sola e insegura ante su futuro. Después de leer las gestas de Juana de Arco, quiere imitar sus pasos, pero al no encontrar salida a sus grandes ideales, sufre, se angustia, pero logra superarlo ya que vislumbra la luz al final de la oscuridad, ve su gloria sin necesidad de realizar obras deslumbrantes. Al cumplir catorce años, comienza su pleno desarrollo humano y espiritual.

El 9 de abril de 1888, venciendo numerosos obstáculos, ingresa al Carmelo, y el 10 de enero de 1889 toma el hábito, profesando el 8 de septiembre de 1890.

Su vida, sería la de una gran santa, en lo infinitamente grande y en lo infinitamente pequeño. Falleció el 30 de septiembre de 1897, a los veinticuatro años.

Es una de las santas más veneradas de la Iglesia Católica. Su autobiografía, Historia de un alma (1898), es una de las obras espirituales más leídas de todos los tiempos.

Fue canonizada en 1925, en 1927 declarada patrona de las misiones católica con San Francisco Javier.

En el centenario de su muerte, fue proclamada Doctora de la Iglesia.

Es patrona de Francia, junto con Juana de Arco.

Novena a Santa Teresita del Niño Jesús

 

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San José, Oración Para Todos Los Días

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Glorioso Patriarca San José!,
animado de una gran confianza en vuestro gran valimiento, a Vos acudo para que seáis mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas. Vuestra altísima dignidad de Padre putativo de mi amante Jesús hace que nada se os niegue de cuanto pidáis en el cielo.
Sed mi abogado, especialísimamente en la hora de mi muerte, y alcanzadme la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor.
Amén.

Jaculatoria.

Bondadoso San José, Esposo de María, protegednos;
defended a la Iglesia y al Sumo Pontífice y amparad a mis parientes, amigos y bienhechores.

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Santos, San Agustín de Hipona

Obispo de Hipona y Doctor de la iglesia (354-430)
Uno de los cuatro doctores mas reconocidos de la Iglesia Latina.
Llamado “Doctor de la Gracia”.
Fiesta: 28 de Agosto

Hace poco escribimos un post sobre su madre, SANTA MONICA, que también te recomendamos leer.

Un poco de su biografía

San Agustin nació en Africa del Norte en 354, hijo de Patricio y Santa Mónica. El tuvo un hermano y una hermana, y todos ellos recibieron una educación cristiana.

La mayor cantidad de información de su biografía viene escrita por él mismo, es una de las más famosas del mundo y se le llama las Confesiones de San Agustín.

El libro comienza de una forma realmente hermosa:

“Grande eres Tu, Oh Señor, digno de alabanza … Tu nos has creado para Ti, Oh Señor, y nuestros corazones estarán errantes hasta que descansen en Ti” (Confesiones, Capítulo 1).

Él mismo escribió sus Confesiones diez años después de su conversión, y luego de ser sacerdote durante ocho años. En el libro, San Agustín se confiesa con Dios, narrando el escrito dirigido al Señor. San Agustín le admite a Dios:

“Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé” (Confesiones, Capítulo 10).

Muchos aprenden a través de su autobiografía a acercar sus corazones al corazón de Dios, el único lugar en donde encontrar la verdadera felicidad.

San Agustín dejó la escuela cuando tenía 16 años, y se sumergió en ideas paganas, en el teatro, en su propio orgullo y en varios pecados de impureza. Cuando tenía 17 años inició una relación con una joven con quien vivió fuera del matrimonio durante aproximadamente catorce años. Aunque no estaban casados, ellos se guardaban mutua fidelidad. Desde los 19 hasta los 28 años, para el profundo pesar de su madre, San Agustín perteneció a la secta herética de los Maniqueos.

Entre otras cosas, ellos creían en un Dios del bien y en un Dios del mal, y que solo el espíritu del hombre era bueno, no el cuerpo, ni nada proveniente del mundo material.

La conversión de San Agustín

San Agustín 1A través de la poderosa intercesión de su madre Santa Mónica, la gracia triunfó en la vida de San Agustín. El mismo comenzó a asistir y a ser profundamente impactado por los sermones de San Ambrosio en el Cristianismo. Asimismo, leyó la historia de la conversión de un gran orador pagano, además de leer las epístolas de San Pablo, lo cual tuvo un gran efecto en el para orientar su corazón hacia la verdad de la fe Católica.

Un día cuando San Agustín estaba en el jardín orando a Dios para que lo ayudara con la pureza, escuchó la voz de un niño cantándole: “Toma y lee; toma y lee” (Confesiones, Capítulo 8). Con ello, el se sintió inspirado a abrir su Biblia al azar, y leyó lo primero que llego a su vista. San Agustín leyó las palabras de la carta de San Pablo a los Romanos capítulo 13:13-14: “nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos … revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.” Este acontecimiento marcó su vida, y a partir de ese momento en adelante el estuvo firme en su resolución y pudo permanecer casto por el resto de su vida. Al año siguiente, 387, San Agustín fue bautizado en la fe Católica.

Poco después de su bautismo, su madre cayó muy enferma y falleció poco después de cumplir 56 años, cuando San Agustín tenía 33. Ella le manifestó a su hijo que no se preocupara acerca del lugar en donde sería enterrada, sino que solo la recordara siempre que acudiera al altar de Dios. Estas fueron unas palabras preciosas evocadas desde el corazón de una madre que tenía una profunda fe y convicción.

Escritos

San Agustín escribió más de cien títulos separados.

Ciudad de Dios, uno de sus principales escritos es una de las mejores obras de apologética con respecto a las verdades de la fe Católica. En ella, la ‘ciudad de Dios’ es la Iglesia Católica. La premisa es que los planes de Dios tendrán resultado en la historia en la medida en que las fuerzas organizadas del bien en esta ciudad derroten gradualmente a las fuerzas del orden temporal que hacen la guerra a la voluntad de Dios. Una línea de este libro se puede apreciar a continuación:

“Por tanto dos ciudades han sido construidas por dos amores: la ciudad terrenal por el amor del ego hasta la exclusión de Dios; la ciudad celestial por el amor de Dios hasta la exclusión del ego. Una se vanagloria en si mismo, la otra se gloría en el Señor. Una busca la gloria del hombre, la otra encuentra su mayor gloria en el testimonio de la conciencia de Dios” (Ciudad de Dios, Libro 14).

San Agustín es un ejemplo para todos nosotros – un pecador que se hizo santo y que nos da esperanza a todos. San Agustín es actualmente uno de los treinta y tres doctores de la Iglesia.

Obras

La importancia de San Agustín entre los Padres y Doctores de la Iglesia es comparable a la de San Pablo entre los Apóstoles.

  • Confesiones (400) narra sus primeros años y su conversión.
  • La Ciudad de Dios (413-426), formula una filosofía teológica de la historia, y compara en ella la ciudad de Dios con la ciudad del hombre.
  • De los veintidós libros de esta obra diez están dedicados a polemizar sobre el panteísmo.
  • Los doce libros restantes se ocupan del origen, destino y progreso de la Iglesia, a la que considera como oportuna sucesora del paganismo.
  • Sus otros escritos incluyen las Epístolas, de las que 270 se encuentran en la edición benedictina, fechadas entre el año 386 y el 429; sus tratados De libero arbitrio (389-395), De doctrina Christiana (397-428), De Baptismo, Contra Donatistas (400-401), De Trinitate (400-416), De natura et gratia (415), Retracciones (428) y homilías sobre diversos libros de la Biblia.

San Agustín y el niño

San Agustín 3La historia de San Agustín con el niño es por muchos conocida. La misma surge del mucho tiempo que dedicó este gran santo y teólogo a reflexionar sobre el misterio de la Santísima Trinidad, de cómo tres personas diferentes podían constituir un único Dios.

Cuenta la historia que mientras Agustín paseaba un día por la playa, pensando en el misterio de la Trinidad, se encontró a un niño que había hecho un hoyo en la arena y con una concha llenaba el agujero con agua de mar. El niño corría hasta la orilla, llenaba la concha con agua de mar y depositaba el agua en el hoyo que había hecho en la arena. Viendo esto, San Agustín se detuvo y preguntó al niño por qué lo hacía, a lo que el pequeño le dijo que intentaba vaciar toda el agua del mar en el agujero en la arena. Al escucharlo, San Agustín le dijo al niño que eso era imposible, a lo que el niño respondió que si aquello era imposible hacer, más imposible aún era el tratar de decifrar el misterio de la Santísima Trinidad.

Otros Post:

En otros siguientes POST escribiremos:
San Agustín: Frases recopiladas
San Agustín: Textos y escritos

Otras fuentes:

Corazones.org
EWTN
Oraciones en Devocionario.com

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Santos, Santa Mónica

Santa Mónica
Festividad: 27 de agosto.
Patrona: víctimas de abusos, alcohólicos, matrimonios con problemas, hijos rebeldes, amas de casa, mujeres casadas, madres, víctimas de adulterio, infelices, víctimas de abusos verbales, viudas, esposas.
Madre de San Agustín




Un poco de su Biografía

Mónica quería dedicarse toda su vida a la vida religiosa, pero fue dada en matrimonio a Patricio, del que tuvo hijos, entre los cuales se cuenta a Agustín, por cuya conversión derramó abundantes lágrimas y oró mucho a Dios.

Mónica, la madre de San Agustín, nació en Tagaste (África del Norte) a unos 100 km de la ciudad de Cartago en el año 332.

Patricio, su esposo era un buen trabajador, pero de genio terrible, mujeriego, jugador y pagano. La hizo sufrir muchísimo y por treinta años ella tuvo que aguantar sus estallidos de ira ya que gritaba por el menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar su mano contra ella. Tuvieron tres hijos: dos varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por varias décadas.

Las demás esposas le preguntaban porqué su esposo era uno de los hombres de peor genio, pero que nunca la golpeaba, y en cambio los esposos de ellas las golpeaban sin compasión. Mónica les respondió:

“Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo, para pelear se necesitan dos y yo no acepto entrar en pelea, pues….no peleamos”.

Con sus oraciones logró convertir a su marido, a su suegra y a su hijo, San Agustín, quién también, es un gran santo de la Iglesia.

Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo y al fin alcanzó que Patricio se hiciera bautizar, y que lo mismo hiciera su suegra. Un año después de su bautizo, Patricio murió, dejando a la pobre viuda con el problema de su hijo mayor.

Un hijo Rebelde (Agustín)

Agustín era extraordinariamente inteligente, y por eso decidieron enviarle a la capital del estado, a Cartago, a estudiar filosofía, literatura y oratoria. Pero a Patricio nada le importaba la vida espiritual o la falta de ella de su hijo y él, ni lento ni perezoso, fue alejándose cada vez más de la fe y cayendo en mayores y peores pecados y errores.

En una enfermedad, ante el temor a la muerte, se hizo instruir acerca de la religión y propuso hacerse católico, pero al ser sanado de la enfermedad abandonó su propósito de hacerlo. Adoptó las creencias y prácticas de una la secta Maniquea, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el diablo. Y Mónica, que era bondadosa pero no cobarde, ni débil de carácter, al volver su hijo de vacaciones y escucharle argumentar falsedades contra la verdadera religión, lo echó sin más de la casa y cerró las puertas, porque bajo su techo no albergaba a enemigos de Dios.



Una visión

Mónica tuvo un sueño en el que se vio en un bosque llorando por la pérdida espiritual de su hijo. Se le acercó un personaje muy resplandeciente y le dijo “tu hijo volverá contigo”, y enseguida vio a Agustín junto a ella. Le narró a su hijo el sueño y él le dijo lleno de orgullo, que eso significaba que ello significaba que se iba a volver maniquea, como él. A eso ella respondió:

“En el sueño no me dijeron, la madre irá a donde el hijo, sino el hijo volverá a la madre”.

Su respuesta tan hábil impresionó mucho a su hijo Agustín, quien más tarde consideró la visión como una inspiración del cielo. Aún faltaban 9 años para que Agustín se convirtiera.

En cierta ocasión Mónica contó a un Obispo que llevaba años y años rezando, ofreciendo sacrificios y haciendo rezar a sacerdotes y amigos por la conversión de Agustín. El obispo le respondió:

“Esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas”.

Esta admirable respuesta y lo que oyó decir en el sueño, le daban consuelo y llenaban de esperanza, a pesar de que Agustín no daba la más mínima señal de arrepentimiento.

En Milán; Mónica, siguiendo a su hijo camino a Roma, conoce al santo más famoso de la época en Italia, el célebre San Ambrosio, Arzobispo de la ciudad. En él encontró un verdadero padre, lleno de bondad y sabiduría que le impartió sabios.

San Ambrosio tuvo un gran impacto sobre Agustín, a quien atrajo inicialmente por su gran conocimiento y poderosa personalidad. Poco a poco comenzó a operarse un cambio notable en Agustín, escuchaba con gran atención y respeto a San Ambrosio, desarrolló por él un profundo cariño y abrió finalmente su mente y corazón a las verdades de la fe católica.

En el año 387, ocurrió la conversión de Agustín, se hizo instruir en la religión y en la fiesta de Pascua de Resurrección de ese año se hizo bautizar.

Puede morir tranquila

Santa MonicaAgustín, ya convertido, dispuso volver con su madre y su hermano, a su tierra, en África, y se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había conseguido todo lo que anhelaba es esta vida, que era ver la conversión de su hijo. Ya podía morir tranquila. Y sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, mientras madre e hijo admiraban el cielo estrellado y platicaban sobre las alegrías venideras cuando llegaran al cielo, Mónica exclamó entusiasmada: ” ¿Y a mí que más me amarra a la tierra? Ya he obtenido de Dios mi gran deseo, el verte cristiano.” Poco después le invadió una fiebre, que en pocos días se agravó y le ocasionaron la muerte. Murió a los 55 años de edad del año 387.

Miles han encomendado a Santa Mónica a sus familiares que ha intercedido por grandes milagros.

En su imagen más representativa se le ve vestida con traje de monja, ya que por costumbre así se vestían en aquél tiempo las mujeres que se dedicaban a la vida espiritual, despreciando adornos y vestimentas vanidosas. También la vemos con un bastón de caminante, por sus muchos viajes tras del hijo de sus lágrimas. Otros la han pintado con un libro en la mano, para rememorar el momento por ella tan deseado, la conversión definitiva de su hijo, cuando por inspiración divina abrió y leyó al azar una página de la Biblia.



Oración para pedir por los Hijos

A ti recurro por ayuda e instrucciones, Santa Mónica, maravillosa ejemplo de firme oración por los niños. En tus amorosos brazos yo deposito mi hijo(a) (mencionar aquí los nombres), para que por medio de tu poderosa intercesión puedan alcanzar una genuina conversión a Cristo Nuestro Señor. A ti también apelo, madre de las madres, para que pidas a nuestro Señor me conceda el mismo espíritu de oración incesante que a ti te concedió. Todo esto te lo pido por medio del mismo Cristo Nuestro Señor.

Amén.

Oración para pedir por la Paz en la Familia

Oh santa Mónica, que por medio de tu paciencia y plegarias obtuviste de Dios la conversión de tu marido y la gracia de vivir en paz con él; obten para nosotros, te suplicamos, la bendición de Dios omnipotente, para que la verdadera armonía y paz reinen en nuestras casas, y que todos los miembros de nuestras familias puedan alcanzar la vida eterna.

Amén.

Oración por las Madres

Madre ejemplar del gran Agustín, durante 30 años perseguiste de modo perseverante a tu hijo rebelde con amor, afección, perdón, consejo y rezos que clamaban al cielo. Intercede por todas las madres en este nuestro día para que puedan aprender a conducir a sus hijos a Dios y su Santa Iglesia. Enséñalas cómo permanecer cerca de sus hijos, incluso de aquellos hijos e hijas pródigos que tristemente se han extraviado.

Amén

Oración de súplica

Oh Dios, que observaste las devotas lágrimas y ruegos de Santa Mónica y le concediste por escuchar sus rezos la conversión de su marido y el regreso penitente de su hijo, Agustín, concédenos la gracia de implorarte también con verdadero celo, para que así podamos obtener como ella, la salvación de nuestra alma y las almas de nuestros allegados. Por Cristo Nuestro Señor.

Amén.