La imagen de María als Knotenlöserin, conocida como la Virgen “Desata Nudos”, se venera desde 1706 en Ausburgo, perteneciente al grupo de las representaciones clásicas del dogma católico de la Inmaculada Concepción; y que según la creencia efectúa una mediación maternal para resolver dificultades y desatar los nudos que impide a los hombres unirse con Dios.
La imagen de María Desatanudos tiene una clara referencia a los problemas humanos que se simbolizan como energías que atascan el normal flujo de comunicación entre Dios y los humanos, representados en cintas que la Virgen desata y destraba con ayuda de los ángeles.
Fue en 1984 cuando un sacerdote que había ido a estudiar a Alemania trajo una postal que la mostraba. Aquel sacerdote jesuita se llama Jorge Bergoglio, el hoy papa Francisco, uno de los tantos fieles de esa advocación mariana.
La réplica de la pintura original, ubicada en Argentina fue entronizada el 8 de diciembre de 1996 y desde entonces despertó la fe popular en la Iglesia de San José del Talar (en la calle Navarro 2460).
El Papa Francisco, siendo aún el Cardenal Bergoglio de Buenos Aires, proclamó en una misa el 8 de Diciembre en el año 2011:
“Dios, que derrocha su gracia para sus hijos, quiere que nos confiemos a Ella, que le confiemos los nudos de nuestros pecados para que ella se los acerque a su hijo Jesús”.

Otros links
Algunos links que puedes visitar donde puedes leer un poco más de información son:
Corazones.org
Aleteia.org
Razones para Creer
Noticia de ACI Prensa
Página de Facebook de la Parroquia San José del Talar
Página de Facebook de SomosCatolicos.org
Oración a la Virgen Desatanudos
Oración y novena a Nuestra Señora Desatanudos
Santa María desatadora de nudos
Santa María, llena de la presencia de Dios,
durante los días de tu vida aceptaste con
toda humildad la voluntad del Padre,
y el Maligno nunca fue capaz de enredarte con
sus confusiones.
Ya junto a tu Hijo
intercediste por nuestras dificultades y,
con toda sencillez y paciencia,
nos diste ejemplo de cómo desenredar
la madeja de nuestras vidas.
Y al quedarte para siempre como
Madre Nuestra, pones en orden y haces mas
claros los lazos que nos unen al Señor.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra,
Tú que con corazón materno desatas los
nudos que entorpecen nuestra vida,
te pedimos que nos recibas en tus manos
y que nos libres de las ataduras y confusiones
con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.
Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo,
líbranos de todo mal, Señora Nuestra
y desata los nudos, que impiden nos unamos a Dios,
para que libres de toda confusión y error,
los hallemos en todas las cosas,
tengamos en El puestos nuestros
corazones y podamos servirle
siempre en nuestros hermanos.
Amén
Novena a la Virgen Desatanudos









Índice
- Día 1 — Primero
- Día 2 — Segundo
- Día 3 — Tercero
- Día 4 — Cuarto
- Día 5 — Quinto
- Día 6 — Sexto
- Día 7 — Séptimo
- Día 8 — Octavo
- Día 9 — Noveno
Oraciones para todos los días
Por la señal, etc.
ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén
ORACIÓN INICIAL
Santísima Virgen María, “la que desata los nudos”, te ofrezco esta novena pidiéndote por las intenciones:
(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).
Día 1 — Primero
“Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvara a su pueblo de todos sus pecados”. (Mateo 1, 21)
BREVE REFLEXIÓN:
Jesús es el gran desatador de nuestros pecados (nudos); pero también la Virgen María es la que le dio su carne y su sangre para que hecho hombre pudiera salvarnos del pecado y de la muerte. Dios se valió de una mujer para salvarnos; también se quiere valer de nosotros, como instrumentos para que su Hijo Jesús nos siga salvando.
Día 2 — Segundo
“El ángel le respondió: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1, 21)
BREVE REFLEXIÓN:
Es Dios, Espíritu Santo, el que fecundé el vientre purísimo de María para que su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, naciera como hombre. Debido al pecado original es que no tenemos la posibilidad de nacer santos; pero desde el mismo momento en el que somos bautizados, acto por el cual se nos libra del pecado original, nuestro objetivo debe y tiene que ser el alcanzar la santidad, es decir, estar junto a Jesús en la vida eterna.
Día 3 — Tercero
“María dijo entonces: yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mi lo que has dicho. Y el ángel se alejo”. (Lucas 1, 38)
BREVE REFLEXIÓN:
Debemos tratar de imitar la actitud de servicio de María. Es necesario que estemos con aquellas personas que tienen la necesidad de la Palabra de Dios, la que puede ser transmitida también con los pequeños actos buenos que realizamos cotidianamente.
Día 4 — Cuarto
“Vayamos a Belén y veamos lo que ha sucedido… fueron rápidamente y encontraron a María y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo contaron lo que habían oído decir de este niño… mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.” (Lucas 2, 15-19)
BREVE REFLEXIÓN:
Es nuestra misión como cristianos y como miembros de una misma Iglesia, el difundir a todo el mundo la Buena Noticia del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Para esto debemos alimentarnos permanentemente de su palabra en la Santa Misa y, al igual que María, guardarla y meditarla en nuestro corazón.
Día 5 — Quinto
“Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Jesús. El anciano Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesara el corazón.”
BREVE REFLEXIÓN:
Desde niño, Jesús cumplió con la misión encomendada por su Padre celestial, que fue la de transmitir su palabra. Sin embargo, no siempre fue entendido y aceptado dicho mensaje, lo cual derivó en su muerte. Pidámosle a Cristo, por intersección de María, que nos llene de valor para cambiar aquellas cosas que es posible cambiar y serenidad para soportar las que no podemos cambiar.
Día 6 — Sexto
“Jesús le respondió: Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que Él les diga.” (Juan 2, 4-5)
BREVE REFLEXIÓN:
María, siendo Madre de Cristo, siempre hizo lo que Él le dijo. Imitemos permanentemente su obediencia a la voluntad de Dios y escuchémoslo día a día desde el Evangelio donde Jesús nos
dice qué quiere que hagamos.
Día 7 — Séptimo
“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra; y al que llame se le abrirá.” (Mateo 7, 7-8)
BREVE REFLEXIÓN:
La única manera de entablar un diálogo con Cristo o con María es a través de la oración. La oración hecha con fe es el arma más poderosa para luchar contra las confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. No olvidemos que Dios nos escucha siempre, pero a veces no nos da lo que pedimos sino lo que verdaderamente necesitamos.
Día 8 — Octavo
“Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: Mujer aquí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Aquí tienes a tu madre, Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.” (Juan 19, 26-27)
BREVE REFLEXIÓN:
Tanto es el amor que nos tiene Jesús, que antes de morir nos dejó a María, su propia madre, para que nos cuidara y nos guiara por el camino que Dios preparó para cada uno de nosotros.
Día 9 — Noveno
“Los apóstoles, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús… y al llegar el día de Pentecostés, todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. (Hechos 1, 14 y 2, 1.4)
BREVE REFLEXIÓN:
El Padre nos envía en la fiesta de Pentecostés al Espíritu Santo para que obtengamos la fuerza necesaria para poder transmitir su mensaje. Esa fuerza nos es dada especialmente en el sacramento de la Confirmación junto con sus siete dones y también cada vez que lo pedimos
humilde y confiadamente en la oración.
(Breve meditación.
Luego se reza una decena del Santo Rosario:
Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria y
la oración a Nuestra Señora “la que desata los nudos.”)
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA LA QUE DESATA LOS NUDOS:
Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con tus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de como desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, libranos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amén.
ORACION DE CONSAGRACION A MARÍA:
Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí. Amén.
