Novena al Espíritu Santo

La Novena al Espíritu Santo es una de las más antiguas de la tradición católica, rezada especialmente en los nueve días entre la Ascensión y Pentecostés. Cada día incluye una Invocación al Espíritu Santo con estrofas del himno Veni Sancte Spiritus propias de ese día y una petición específica. Las oraciones para empezar y las oraciones finales son las mismas cada día; aquí se presentan una sola vez para facilitar la lectura.

Oraciones para empezar la novena

Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

Oraciones para empezar todos los días

¡Dios mío! Dios de amor y de verdad. Autor de la santificación de nuestras almas, postrado humildemente ante vuestra soberana Majestad, detesto en la amargura de mi corazón todos mis pecados, como ofensas hechas a Vos, digno de ser amado sobre todas las cesas. ¡Oh bondad infinita! ¡Quién jamás os hubiera ofendido! Perdonadme, Señor, Dios de gracia y de misericordia, perdonadme mis continuas infidelidades; el no haber tenido valor para ejecutar cosa alguna buena, después que tantas veces vuestra misericordia y gracia me han solicitado, reprendido, amenazado e inspirado amorosamente. Me pesa, me arrepiento de la ingrata correspondencia e indigna ceguedad con que he resistido incesantemente a vuestros dulces y divinos llamamientos. Mas propongo firmemente con vuestro auxilio de no ser ya rebelde a Vos, de seguir en adelante vuestras tiernas inspiraciones con suma docilidad. A este fin, alumbrad, oh fuente de luz, mi entendimiento, fortaleced mi voluntad, purificad mi corazón, arreglad todos mis pensamientos, deseos y afectos, y hacedme digno de gustar los frutos bienaventurados que vuestros dones producen en las almas que os poseen. Concededme las gracias que os pido en esta Novena, si han de ser para mayor gloria vuestra, y para que yo os vea, ame y alabe sin fin en vuestra gloria. Amén.

Índice

Día 1

DÍA PRIMERO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

¡Oh Espíritu Santo! Fuente viva de divinas aguas que, en la creación del mundo, santificasteis las inmensas que rodeaban el mundo y las aguas del Jordán en el bautismo de Jesucristo, Señor nuestro; yo os suplico que seáis en mi espíritu, tan árido y seco, la Sagrada fuente de aguas vivas, que jamás se agote y salte hasta la vida eterna; y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 2

DÍA SEGUNDO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

Día Segundo

¡Oh Espíritu Santo! Que haciendo sombra con vuestra virtud altísima a la purísima Virgen María, y llenándola al mismo tiempo de gracia, obrasteis de un modo inefable y omnipotente la obra infinita de la Encarnación del Verbo eterno, en el seno virginal de vuestra celestial Esposa: haced sombra a mi alma y concededme la gracia necesaria para que yo sea digno de recibir al mismo Verbo divino hecho hombre y sacramentado por mi amor, y también la especial que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 3

DÍA TERCERO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

Día Tercero

¡Oh Espíritu Santo! Celestial paloma que, abriendo de par en par los cielos, bajasteis sobre Jesús ya bautizado en el Jordán, simbolizando: que desde cl momento en que tomó la naturaleza humana, habitaba en él la plenitud de la Divinidad; bajad sobre la mía pobre y miserable y llenadla del don de sabiduría de consejo, de entendimiento y fortaleza, de ciencia, piedad y temor de Dios; y dadme la gracia que pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 4

DÍA CUARTO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

Día Cuarto

¡Oh Espíritu Santo! Nube lúcida que haciendo en el Tabor sombra a Jesús transfigurado y glorioso, ilustrasteis aquel Santo monte, y amparasteis en su excesivo temor a los Apóstoles, comunicándoles después de la Ascensión de su Divino Maestro mucha luz, fervor y gracia; ilustrad, proteged y fecundad mi alma para que yo sea digno discípulo de Jesús, y dadme la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 5

DÍA QUINTO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

Día Quinto

¡Oh Espíritu Santo! Suave viento que llenó el Cenáculo y dio fuerza y valor a los corazones de cuantos os esperaban, orando fervorosamente unidos con una alma y un corazón: ocupad ¡oh Espíritu de vida y amor! toda la casa de mi pequeño espíritu, mí memoria, entendimiento y voluntad: y dadme la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 6

DÍA SEXTO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

Oh Espíritu Santo! Luz clarísima que ilustró el entendimiento de los santos Apóstoles, comunicándoles, como Sol divino, toda la luz que necesitaban para su perfección y para la conversión del mundo: llenad ¡oh luz beatísima! todos los senos tenebrosos de mi interior, para que os conozca y dé a conocer a todo el mundo; y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 7

DÍA SÉPTIMO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

¡Oh Espíritu Santo! Sagrado fuego que apareciendo visible sobre los Apóstoles el día de Pentecostés, inflamasteis divinamente sus corazones para que, abrasados en vuestro amor, encendiesen después a todo el mundo en las mismas sagradas llamas: encended en vuestros santísimos ardores mi corazón helado, para que, abrasado mi espíritu en ellos, encienda en vuestro divino amor a cuantos tratare; y dadme la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 8

DÍA OCTAVO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

Día Octavo

¡Oh Espíritu Santo! Llama ardiente de caridad que con el fuego de vuestro amor inflamando el corazón de los santos Apóstoles y de todos los hombres Apostólicos, les comunicasteis el don de lenguas para la conversión del mundo; inflamad sagrado fuego de amor a mi corazón y mi lengua para que siempre hable gobernado por vuestro Espíritu, y fervoroso en la caridad, inflame a todos para que observen fielmente vuestros divinos mandamientos; y dadme la gracia que pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Día 9

DÍA NOVENO

Invocación al Espíritu Santo

Ven a nuestras almas

¡Oh Espíritu SANTO!

y del cielo envía

de tu luz un rayo.

Ven, padre de pobres,

ven, de dones franco,

ven, de corazones

lucido reparo.

Ven, consolador,

dulce y soberano,

huésped de las almas,

suave regalo.

En los contratiempos

descanso al trabajo,

templanza en lo ardiente

consuelo en el llanto.

Santísima luz de

todo cristiano,

lo íntimo del pecho,

llena de amor casto.

En el hombre nada

se halla sin tu amparo,

y nada haber puede

sin Ti, puro y santo.

Con tus aguas puras

lava lo manchado,

riega lo que es seco

pon lo enfermo sano.

Al corazón duro

doblegue tu mano,

y ablande las almas

que manchó el pecado.

Vuelve al buen camino

al extraviado,

y al helado enciende

en tu fuego santo.

Concede a tus fieles

en Ti confiados

de tus altos dones

sacro setenario.

Aumento en virtudes

haz que merezcamos,

del eterno gozo

el feliz descanso.

Amén.

¡Oh Espíritu Santo! Caridad esencial que, difundida en los corazones humanos, los divinizáis comunicándoles todas las divinas gracias que se incluyen en nuestros siete dones, y comprenden cuanto necesita la vida espiritual, propia de cada uno, y la que deseáis se comunique a todos los hombres: difundidlos, ¡oh Caridad santísima! en mi corazón tan pobre de vuestros siete dones, y que con ellos publique vuestras grandezas. ¡Oh Dios misericordioso! Vos, que antiguamente llenasteis en este dichoso día los pechos apostólicos de vuestra gracia, llenad los nuestros de vuestros divinos carismas, concedednos tranquilos tiempos, confirmad las gracias que os hemos pedido en esta Novena, si son para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas. Amén.

Rezar tres veces el Padre nuestro y el Ave María en honor de la Santísima TRINIDAD.


Oraciones finales de la novena

Oraciones Finales para todos los días

Himno al Espíritu Santo

¡Ven, oh Creador Espíritu!

nuestras almas visitad,

los pechos, que Vos criasteis,

llene gracia celestial.

Pues sois Paráclito Espíritu,

Don del Padre celestial,

fuente viva, sacro fuego,

unción santa, espiritual.

En tus dones setifornes,

tu promesa paternal,

dedo eterno de Dios Padre

nuestras lenguas inflamad.

Ilustrad nuestros sentidos,

el corazón inflamad,

nuestros cuerpos, que son flacos,

con vuestra virtud armad.

Apartad los enemigos,

danos la divina paz

y siendo Vos nuestra guía

huyamos toda maldad.

Par Vos al Padre y al Hijo,

en esta vida mortal

conozcamos, y creamos

siempre tu Divinidad.

A Dios PADRE sea gloria,

al HIJO gloria inmortal

y al Espíritu PARÁCLITO

por toda la Eternidad.

Amén.

Oración

¡Oh Espíritu Santo! Divinísimo consolador de mi alma, fuego, luz y celestial ardor de los corazones humanos, si es para gloria de vuestra Majestad que yo consiga lo que deseo y pido en este día, dignaos concedérmelo benignamente; y sino dirigid mi petición, dándome las gracias que ha de ser para vuestra mayor gloria y bien de la salvación de mi alma. Amén.

Ahora cada uno se recogerá interiormente y pedirá la gracia que más necesite.

Hecha la petición, se concluirá todos los días con antífona, verso, respuesta y oración siguientes:

Antífona para el Noveno Día

Hoy se completaron los días de Pentecostés, aleluya; hoy se reproducen los felices gozos, cuando el Espíritu Consolador bajó sobre sus Apóstoles, aleluya; hoy, rayando el resplandor del divino fuego, reposó el Espíritu Santo en forma de lenguas sobre ellos, aleluya; hoy les hace fecundos en palabras, les inflama de su amor y les llena de’ sus innumerables carismas, aleluya, aleluya.

V. Fueron todos llenos del Espíritu Santo, aleluya.

R. Y comenzaron a hablar en varias lenguas, aleluya.

Oración

Oh Dios, que habéis instruido los corazones de los fieles con la ilustración del Espíritu Santo, dadnos el sentir rectamente con este mismo Espíritu, y gozar siempre de su consolación. Por Jesucristo Señor nuestro, tu Hijo, que vive contigo y reina en la unidad del mismo Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Oración final

Que el Espíritu Santo, prometido por Cristo y enviado en Pentecostés, siga derramando sus dones sobre quienes rezan con fe esta novena. Amén.